
El Olimpo - Francisco Bitar
(Estoy al revés en la cama, con los pies en la almohada)
Todo clima pertenece a las estaciones
también este en que enciendo un cigarrillo
y el humo hace de la habitación
una atmósfera aparte
Pasó ayer la temporada de lluvias
y empujó en dirección a los puentes
las luces de un tráfico falso;
el resto de las líneas de punto
que traban las estaciones al suelo
debió correr por su lado
para unirse más lejos
al movimiento del perímetro
Acá el agua es una música clara
que recorre las paredes
aparecen todavía objetos
de los inquilinos anteriores
encender los quemadores del horno
es cuestión de vida o muerte
Abríamos la casa con las tormentas
y corríamos los muebles
hasta el centro de la habitación
donde más tardaban
las masas de aire fresco
en desplazar los últimos calores
Atrás de la cama apareció la última vez
la estampita de un santo paraguayo
y no supimos si se soltó del colchón
o si bendecía el papagayo del viejo
que murió con esta casa
Respirar y que sea de noche
Después, entre la estampita
y la furiosa necesidad
de devolver los muebles
a su lugar original
es lógico recordar el momento
anterior incluso
a terminar el curso
de la primera comunión
en que se pierde todo diálogo con dios
y se le empieza a rezar a todo
para que no desaparezca
Esta noche está el frío endureciendo
todas las puertas que dan a la calle
Las luces rojas de advertencia aérea
que se encienden en la punta
de los grande edificios
duran igual que las estrellas
Ahora se apagan
o están enfriándose
hasta desaparecer al mismo tiempo
todo ocurre a una altura parecida:
la cabecera de mi cama
hecha de reja de hospital
Voy a rezarle a todo
que si no, desaparece.
(Las nubes están despegadas del cielo)
Durante el día
el cenicero estuvo apoyado
sobre el marco de la ventana,
de noche hace equilibrio y brilla
Más que el salario,
cuando el mes anterior declinaba
y parecía no conectar,
una dosis más fuerte de antibióticos
comunica los dos meses
cuando en el vaso
baja la transparencia del agua sin tomar
y le sube el gusto a lavandina:
un comprimido ahora
el próximo en el cielo
el viento que mueve la casa para atrás
que también lleve en su interior
un espacio para el año que viene
Tengo un foco de 40 a la altura del hombro
que no sirve para la lectura
pero sí para secarme
los labios si me duermo
Ni medio vacío ni medio lleno
Si el vaso está vacío no pienso
Si está lleno pienso: de una.
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